E S C E N A: El conde Gil y la condesa Susana, recién casados. A los ojos del marido, ella lleva un tiempo rarita. Sale sola a la calle, se retira a sus aposentos, ¡le rehuye a él! A Gil no le queda otra que sospecharlo: tiene un amante, el repetido aroma a tabaco en su habitación así lo delata. No puede más, hoy se ha propuesto salir de dudas. Pillarlos. Se ha despedido de su amada y ha salido a la calle. Al rato, Susana yace recostada entre almohadones cual odalisca opiómana otomana. Y disoluta, ciertamente. Gil aparece por la ventana empuñando el paraguas.
Gil: Ti colgo questa volta! – ¡Esta vez te pillo!
(Susana levantándose rápidamente, asustada, y ocultando tras su espalda la mano con… algo)
Susana: Oh! Gil! – ¡Oh! ¡Gil!
(Gil precipitándose en la habitación)
Gil: Dov’è l’infame… – Dónde está el infame…
Susana: Chi? – ¿Quién?
Gil: Quei che riceveste assente me – El que usted recibió en mi ausencia.
(Agarrándole con fuerza la mano que ella esconde, grita)
Gil: Disdetta! Mi sono scottato! Perfida! Cosa nascondi là? – ¡Desgraciada! ¡Ya me quemé! ¡Pérfida! ¿Que escondes ahí?
(Susana, temblando, se lo muestra)
Susana: La… sigaretta! – ¡El… cigarrillo!
(Él con gran asombro)
Gil: Tu fumavi? – ¿Tú fumabas?
(Ella cayendo de rodillas)
Susana: Perdonami! – ¡Perdóname!
(Él, también de rodillas)
Gil: Angelo mio! Tu a me perdona invece! Ero geloso – ¡Mi ángel! ¡Al contrario, perdóname tú! Estaba celoso.
(Gil agachando la cabeza. Susana, maliciosamente riendo)
Susana: Geloso? Del mio fumo? Ah! Ah! Ah! Ah! Perdoniamoci a gara! Ma più non fumerò, se tu non vuoi! Sol l’amor tuo mi preme! – ¿Celoso? ¿De mi humo? ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Perdonémonos mutuamente! ¡No fumaré más, si tú no quieres! ¡Solamente tu amor me importa!
Gil: No! Fumeremo insieme! – ¡No! ¡Fumaremos juntos!
(Susana con gran alegría)
Susana: Ah! Prendi! – ¡Ah! ¡Toma!
(Saca un paquetito del bolsillo, toma un cigarrillo y se lo ofrece graciosamente)
Gil: Anche un’altra? – ¿Otro más?
Susana: Quella… di domani – Este… para mañana
(Le da un encendedor a Gil, que prende el cigarrillo y se lo ofrece a Susana para encender el suyo. Levantándose)
Gil: Biricchina! – ¡Pilluela!
Susana: Caro sposo! Fumerai? – ¡Querido esposo! ¿Fumarás?
Gil: Mi proverò! – ¡Probaré!
(Susana con gracia y un poco irónica)
Susana: Mi farete più il geloso? – ¿No te harás más el celoso?
Gil: No mia cara, fumerò! – ¡No, querida mía, fumaré!
Juntos: Tutto è fumo a questo mondo, che col vento si dilegua, ma l’amor since profondo, fuma, fuma, senza tregua! – Todo es humo en este mundo, que con el viento se dispersa, pero el amor, ya que es profundo, ¡fuma, fuma, sin parar!
(Con el cigarrillo en la boca ambos, y agarrándose de las manos, comienzan a girar alrededor como dos niños. Susana, riendo alegremente)
Susana: Ma ne la foga ve’de l’allegria, la mia sè spentta! – Pero en el calor de la alegría, ¡el mío se apagó!
(Lo dice Susana mostrando el cigarrillo. Gil, riendo y enseñando el suyo)
Gil: E vedi, anche la mia! – ¡Y mira, también el mío!
(La luz de petróleo que ilumina la estancia se apaga. Avanza entonces desde el fondo Sante, el criado, con un candelabro en la mano y, sonriendo, enciende un cigarrillo y fuma él también. Los acompaña hasta la puerta de la izquierda. Cierra los postigos de la ventana y las puertas, cierra la casa. Apaga la luz y se va fumando)
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