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Localizaciones: Dentro de la nevera. Detrás de la tele entre las plumas del periquito. Sobre la casa de la abuela. Las ramas de los árboles. La jaula del sapo. Cabezas perrunas del Doggie Diner. El fondo del mar. En lo alto de un poste de teléfonos. Una de las ruedas delanteras de un coche. Fango verde. Otra dimensión. In the Flavour Country. Y algún otro lugar potencialmente habitado por paquetes de tabaco y de complicada transcripción para una no californiana.
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Antes de ser director de cine, Dennis Hopper fue fotógrafo. Y antes de ser fotógrafo, caminaría por las calles de Nueva York enmarcando las imágenes con las manos. Probablemente conocen a Hopper por sus papeles de mirada huraña, desde el biker de Easy Rider al terrorista de Speed, pero siempre ha tenido una faceta oculta como excelente artista visual. No sólo “excelente para ser un actor”: hace perspicaces, preciosas fotografías. ¿Pensaban que la cámara colgada de su cuello en Apocalypse Now era sólo un adorno? En las próximas décadas debería ser recordado como artista tanto como intérprete.