Un sitio para que los exfumadores se entusiasmen, supongo.

Los 33

23 octubre 2011 | Francisco Peregil, Literatura, Publicidad de tabaco | , | Sin comentarios »

Con el tabaco, el psicólogo también se vio desautorizado. Al principio, estaba prohibido. Pero llegó un dia en que Sougarret y compañía enviaron algunas cajetillas. A partir de ahí, once cigarrillos diarios.

- Respecto a ese tema mantuve correspondencia después con los uruguayos de ¡Viven! Ellos me decían: “Ustedes no se imaginan lo importante que eran para nosotros los cigarrillos”. Además, los usaron como sistema de trueque. Y yo creo que abajo pasó lo mismo, porque algunos que no fumaban también pedían cigarrillos.

El tabaco se convirtió en una moneda muy valiosa. Un minero podía conseguir, a cambio de varios cigarros, que otro hiciera un hueco en su correpondencia para meter una carta del compañero dirigida a alguna amiga. Finalmente, a la amiga le llegaría el mensaje sin que la esposa del minero que había cedido tabaco sospechara nunca que su marido mantuviese ninguna relación epistolar al margen de la familia.

Estamos bien en el refugio los 33Francisco Peregil. Editorial Libros del K.O., 2011

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Un año después del rescate de los mineros chilenos, este libro ha venido a satisfacer mis curiosidades no resueltas, que no eran pocas, sobre lo que realmente aconteció dentro y fuera de la mina. De manera divertida se nos desvela cómo los de arriba no contaron toda la verdad sobre el poder real que tuvieron los de abajo, tan indefensos. Tras un mes de abstinencia, fumaron y consiguieron otros privilegios en principio prohibidos, solo tuvieron que ponerse en huelga como cobayas psicológicas.

¿Qué tabaco fumarían? Seguramente alguna marca norteamericana en exclusiva. No creo que fueran los Cigarros 33, por brasileños. Ni que pudieran elegir de entre los cigarrillos de toda la vida, los preferidos por los mineros y salitreros chilenos: Yolanda, Pijecito, Marca Chancho, La Belleza, La Legitimidad, Compadre, La Africana, La Marina… Qué gran oportunidad perdida no anticiparles La Libertad, El Sol, Okey… Aunque quién sabe, a lo mejor en un acto de humildad y coherencia poética las autoridades sanitarias les bajaron cigarrillos Por la fuerza.
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A los mineros de ChileOrquesta Tabaco y Ron, 2010

La Marina - 1907




Detalles

5 febrero 2011 | Carteles, Julio Cortázar, Literatura, Música, Publicidad de tabaco, Yves Simon | , | Sin comentarios »

Cientos y cientos de Gauloises fumadas en cientos y cientos de días: una tesis, algunas amigas, dos crisis hepáticas, novelas, aburrimiento. ¿Cientos y cientos de Gauloises? Siempre le sorprende descubrirse inclinado sobre lo nimio, dándole importancia a los detalles. Se acuerda de viejas corbatas que ha tirado a la basura hace diez años, del color de una estampilla del Congo Belga, orgullo de una infancia filatélica. Como si en el fondo de la memoria supiera exactamente cuántos cigarrillos ha fumado en su vida, qué gusto tenía cada uno, en qué momento lo encendió, dónde tiró la colilla. A lo mejor las cifras absurdas que a veces aparecen en sus sueños son asomos de esa implacable contabilidad. «Pero entonces Dios existe», piensa Pierre.

Las armas secretasJulio Cortázar, 1959

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Les Gauloises BleuesYves Simon, 1973




Haiku doméstico

23 agosto 2010 | Daniel Padden, J. A. Mesa Toré, Literatura, Música, Pintura | , | 3 comentarios »

Yoi ni chirari - Japón, 1907


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Techos dorados.
¿Aún niegas que se fume
en esta casa?

José Antonio Mesa Toré

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Japón, 1907

- En Spotify: Haiku Cigarette – The One Ensemble of Daniel Padden, 2006




Se ha acabado el viaje

19 junio 2010 | Carteles, Literatura, Publicidad de tabaco | , | 1 comentario »

Sepo, 1936 - Week-end cigarettes
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No es verdad. El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en relatos. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo: “No hay nada más que ver”, sabía que no era así. El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino.

Viaje a PortugalJosé Saramago, 1981

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El caminoBen Vaughn




Mi vida como un fumador

25 abril 2010 | Alan Sillitoe, Literatura, Vídeos | | Sin comentarios »


My Life as a SmokerAlan Sillitoe (4 de marzo de 1928 – 25 de abril de 2010)

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Agradecimiento: a @Risaprofana, a quien le encanta Sillitoe aunque la deje melancólica, por proporcionarme el vídeo (click en la foto).




Día del Libro

23 abril 2010 | Daniel Gil, Literatura, Objetos | , | Sin comentarios »

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Portadas de Daniel Gil – 1988 y 1997

Debe de ser todo un reto para un diseñador gráfico crear la portada de un libro sobre la historia del diseño gráfico escrito por un teórico del diseño gráfico y diseñador gráfico a su vez. Pues imaginen que en lugar de una sean dos. Y vean cómo resolvió el encargo, los encargos, nuestro más prolífico y sugerente portadista, como dicen que le gustaba llamarse.

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- Cubiertas de Daniel Gil (938)




Suspiro feliz, me temo

28 enero 2010 | J. D. Salinger, Literatura, Publicidad de tabaco | | 2 comentarios »

Claro, sería demasiado pedir que mi propio lector común resultara ser una de las tres personas que han visto el nido del zarapito, pero por lo menos creo que lo conozco —te conozco— lo bastante bien como para sospechar qué clase de gesto bien intencionado de mi parte será bien recibido en este momento. Con este espíritu de entre-nous , viejo confidente, antes de que nos juntemos con los otros, los que están en todas partes, incluso, estoy seguro, los locos del volante, de mediana edad que insisten en llevarnos zumbando a la luna, los Vagabundos del Dharma, los fabricantes de filtros de cigarrillos para los hombres que piensan, los Beats, los Andrajosos y los Iracundos, los creyentes elegidos, todos los expertos soberbios que saben también lo que deberíamos o no deberíamos hacer con nuestros pobres y pequeños órganos sexuales, todos los muchachos barbudos, orgullosos e ignorantes, todos los guitarristas aficionados y los asesinos del Zen, y los estetizantes gamberros unidos que contemplan por encima de sus ignaras narices este espléndido planeta donde (por favor, no me digas que me calle) Kilroy, Cristo y Shakespeare se detuvieron, antes de juntarnos con esos otros, te lo digo en privado, viejo amigo (y desde muy cerca), por favor acéptame este modesto ramillete de paréntesis tempranamente florecidos (((()))). Quiero decir, de un modo nada florido, que han de ser tomados ante todo como augurios patituertos, torcidos, de mi estado anímico y corporal al escribir esto.

Murad c.1910 2.JPG

(…)

He expuesto mi credo. Me apoyo en el respaldo. Suspiro feliz, me temo. Enciendo un Murad y sigo, confiando en Dios, con otras cosas.

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Seymour: una introducciónJ. D. Salinger, 1963

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Delicadeza oval

16 enero 2010 | Literatura, Roberto Bolaño | | 2 comentarios »

Delicados ovalados

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Qué sabes tú de tabaco, pinche cabrón. Me lo paso por los huevos el tabaco cubano, dijo Labarca casi sin inmutarse. ¿Cómo dice, compañero?, dijo el inspector. Que me vale madres el tabaco cubano, donde arda un Delicados que se apaguen los demás.

Los detectives salvajesRoberto Bolaño (1998)

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El paraíso de los que no fuman

19 noviembre 2009 | Cine, Dejar de fumar, Literatura, Per Åhlin, Pintura, Tage Danielsson, Vídeos | , | 4 comentarios » Imagen de previsualización de YouTube

Consistiría básicamente en triscar en bolas por la campiña sueca. Si a tan idílica imagen se le añade la posibilidad de recibir una herencia de 17 millones de dólares, la recompensa por el esfuerzo de dejar de fumar comienza a parecer atractiva. Algo así debe de ser el argumento de la película Mannen som slutade röka (The Man Who Quit Smoking), que Tage Danielsson, sueco y ateo, dirigió en 1972 basándose en la comedia de igual título que él mismo había escrito cuatro años antes mientras se hallaba en pleno proceso de abandono tabáquico. Como terapia, que diría un cursi.

La obra se inspira en La Divina Comedia de Dante Alighieri, que es también el nombre del protagonista en esta moderna versión y que igualmente habrá de pasar por las tres etapas: infierno, purgatorio y el ya contemplado paraíso.
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Estas y otras ilustraciones de Per Åhlin para la edición de 1968 pueden verse en esta galería.




Cigarrillos Máuser

25 octubre 2009 | Augusto Roa Bastos, Carteles, Literatura, Publicidad de tabaco | | 1 comentario »

Máuser

Ese paquete de cigarrillos, no de tabaco, más vale de crespa pólvora amarilla, tóxico trueno silencioso de nicotina en la boca de un chico de doce años, marcó el fin de la iniciación.

Pero aun sin ese paquete de etiqueta verde, con el máuser pintado a través, sin esos cigarrillos fumados a escondidas en el monte, sin el latrocinio de la negra que era ya solamente también el resultado de la obra comenzada, de su salvaje salacidad, la historia hubiera acabado allí de cualquier manera. Un poco más tarde, por cualquier otro motivo. Pero hubiera concluido. Porque ciertas cosas no pueden durar indefinidamente cuando se nutren de vida y muerte al mismo tiempo. Se cargan, se cargan. Es algo que no tiene aparentemente límite. Pero en un momento determinado la fuerza acumulada estalla. Así fue.

La negra sacó el paquete de entre las ropas y lo entregó al chico. Con la boca pegada a la almohada le dijo:

- Mañana en el monte, por la siesta. Donde nadie te vea.
- ¿Por qué no ahora? – La voz del chico fingía una tranquila ansiedad. Lo que tenía era miedo.
- Ahora no… Por el humo. Nos pueden descubrir.
- ¡Ah…!
- Andate a pescar como siempre. En la otra curva del río. Hacia Paso Aguirre. Bajo el timbó grande. En el tacuaral.
- ¡Ahá…!

El chico cerró los ojos. Ya se veía saltando hacía el río con su caña de pescar al hombro, Laurel trotando entre sus piernas, la drando a los pescadores, y el paquete verde, con sus tubos blancos repletos de enrulado tabaco, en el bolsillo de la blusa. Eso podía tener valor en sí mismo. Pero para él sólo tenía valor porque venía de Petrona. Jamás lo hubiera intentado de otro modo. Nada que no viniese de ella le seducía.

La negra le entregó el paquete. Le ordenó que fumara. Pero no le dijo cuántos. El chico se fumó todos los que pudo. Cuando lo encontraron estaba muerto, o casi muerto. Pero el que indicó donde estaba el chico fue el perro. Cuando la desesperación entró en la casa, la negra se hizo la desentendida. Se puso a tararear roncamente en la cocina, removiendo perezosamente las ollas, fregando infinitamente los platos ya limpios que bajaba y volvía a bajar del escurridor. Después ella también salió a buscarlo. Pero tomó otra dirección. No la del timbó grande, a la orilla del río.

Cigarrillos MáuserAugusto Roa Bastos (1953)

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Cig Mauser 1 _____Cig Mauser 2

Cig Mauser 3 _____Cig Mauser 4 _____Cig Mauser 5