19 junio 2010 | Carteles, Literatura, Publicidad de tabaco | 1930s, 1980s | 1 Comentario »

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No es verdad. El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en relatos. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo: “No hay nada más que ver”, sabía que no era así. El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino.
Viaje a Portugal – José Saramago, 1981
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El camino – Ben Vaughn
25 abril 2010 | Alan Sillitoe, Literatura, Vídeos | 2000s | Sin comentarios »

My Life as a Smoker – Alan Sillitoe (4 de marzo de 1928 – 25 de abril de 2010)
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Agradecimiento: a @Risaprofana, a quien le encanta Sillitoe aunque la deje melancólica, por proporcionarme el vídeo (click en la foto).
23 abril 2010 | Daniel Gil, Literatura, Objetos | 1980s, 1990s | Sin comentarios »
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Portadas de Daniel Gil – 1988 y 1997
Debe de ser todo un reto para un diseñador gráfico crear la portada de un libro sobre la historia del diseño gráfico escrito por un teórico del diseño gráfico y diseñador gráfico a su vez. Pues imaginen que en lugar de una sean dos. Y vean cómo resolvió el encargo, los encargos, nuestro más prolífico y sugerente portadista, como dicen que le gustaba llamarse.
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- Legado Daniel Gil
- Cubiertas de Daniel Gil (938)
28 enero 2010 | J. D. Salinger, Literatura, Publicidad de tabaco | 1960s | 2 Comentarios »
Claro, sería demasiado pedir que mi propio lector común resultara ser una de las tres personas que han visto el nido del zarapito, pero por lo menos creo que lo conozco —te conozco— lo bastante bien como para sospechar qué clase de gesto bien intencionado de mi parte será bien recibido en este momento. Con este espíritu de entre-nous , viejo confidente, antes de que nos juntemos con los otros, los que están en todas partes, incluso, estoy seguro, los locos del volante, de mediana edad que insisten en llevarnos zumbando a la luna, los Vagabundos del Dharma, los fabricantes de filtros de cigarrillos para los hombres que piensan, los Beats, los Andrajosos y los Iracundos, los creyentes elegidos, todos los expertos soberbios que saben también lo que deberíamos o no deberíamos hacer con nuestros pobres y pequeños órganos sexuales, todos los muchachos barbudos, orgullosos e ignorantes, todos los guitarristas aficionados y los asesinos del Zen, y los estetizantes gamberros unidos que contemplan por encima de sus ignaras narices este espléndido planeta donde (por favor, no me digas que me calle) Kilroy, Cristo y Shakespeare se detuvieron, antes de juntarnos con esos otros, te lo digo en privado, viejo amigo (y desde muy cerca), por favor acéptame este modesto ramillete de paréntesis tempranamente florecidos (((()))). Quiero decir, de un modo nada florido, que han de ser tomados ante todo como augurios patituertos, torcidos, de mi estado anímico y corporal al escribir esto.

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He expuesto mi credo. Me apoyo en el respaldo. Suspiro feliz, me temo. Enciendo un Murad y sigo, confiando en Dios, con otras cosas.
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Seymour: una introducción – J. D. Salinger, 1963
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16 enero 2010 | Literatura, Roberto Bolaño | 1990s | 2 Comentarios »

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Qué sabes tú de tabaco, pinche cabrón. Me lo paso por los huevos el tabaco cubano, dijo Labarca casi sin inmutarse. ¿Cómo dice, compañero?, dijo el inspector. Que me vale madres el tabaco cubano, donde arda un Delicados que se apaguen los demás.
Los detectives salvajes – Roberto Bolaño (1998)
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19 noviembre 2009 | Cine, Dejar de fumar, Literatura, Per Åhlin, Pintura, Tage Danielsson, Vídeos | 1960s, 1970s | 4 Comentarios »
Consistiría básicamente en triscar en bolas por la campiña sueca. Si a tan idílica imagen se le añade la posibilidad de recibir una herencia de 17 millones de dólares, la recompensa por el esfuerzo de dejar de fumar comienza a parecer atractiva. Algo así debe de ser el argumento de la película Mannen som slutade röka (The Man Who Quit Smoking), que Tage Danielsson, sueco y ateo, dirigió en 1972 basándose en la comedia de igual título que él mismo había escrito cuatro años antes mientras se hallaba en pleno proceso de abandono tabáquico. Como terapia, que diría un cursi.
La obra se inspira en La Divina Comedia de Dante Alighieri, que es también el nombre del protagonista en esta moderna versión y que igualmente habrá de pasar por las tres etapas: infierno, purgatorio y el ya contemplado paraíso.
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Estas y otras ilustraciones de Per Åhlin para la edición de 1968 pueden verse en esta galería.
25 octubre 2009 | Augusto Roa Bastos, Carteles, Literatura, Publicidad de tabaco | 1950s | Sin comentarios »

Ese paquete de cigarrillos, no de tabaco, más vale de crespa pólvora amarilla, tóxico trueno silencioso de nicotina en la boca de un chico de doce años, marcó el fin de la iniciación.
Pero aun sin ese paquete de etiqueta verde, con el máuser pintado a través, sin esos cigarrillos fumados a escondidas en el monte, sin el latrocinio de la negra que era ya solamente también el resultado de la obra comenzada, de su salvaje salacidad, la historia hubiera acabado allí de cualquier manera. Un poco más tarde, por cualquier otro motivo. Pero hubiera concluido. Porque ciertas cosas no pueden durar indefinidamente cuando se nutren de vida y muerte al mismo tiempo. Se cargan, se cargan. Es algo que no tiene aparentemente límite. Pero en un momento determinado la fuerza acumulada estalla. Así fue.
La negra sacó el paquete de entre las ropas y lo entregó al chico. Con la boca pegada a la almohada le dijo:
- Mañana en el monte, por la siesta. Donde nadie te vea.
- ¿Por qué no ahora? – La voz del chico fingía una tranquila ansiedad. Lo que tenía era miedo.
- Ahora no… Por el humo. Nos pueden descubrir.
- ¡Ah…!
- Andate a pescar como siempre. En la otra curva del río. Hacia Paso Aguirre. Bajo el timbó grande. En el tacuaral.
- ¡Ahá…!
El chico cerró los ojos. Ya se veía saltando hacía el río con su caña de pescar al hombro, Laurel trotando entre sus piernas, la drando a los pescadores, y el paquete verde, con sus tubos blancos repletos de enrulado tabaco, en el bolsillo de la blusa. Eso podía tener valor en sí mismo. Pero para él sólo tenía valor porque venía de Petrona. Jamás lo hubiera intentado de otro modo. Nada que no viniese de ella le seducía.
La negra le entregó el paquete. Le ordenó que fumara. Pero no le dijo cuántos. El chico se fumó todos los que pudo. Cuando lo encontraron estaba muerto, o casi muerto. Pero el que indicó donde estaba el chico fue el perro. Cuando la desesperación entró en la casa, la negra se hizo la desentendida. Se puso a tararear roncamente en la cocina, removiendo perezosamente las ollas, fregando infinitamente los platos ya limpios que bajaba y volvía a bajar del escurridor. Después ella también salió a buscarlo. Pero tomó otra dirección. No la del timbó grande, a la orilla del río.
Cigarrillos Máuser – Augusto Roa Bastos (1953)
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20 septiembre 2009 | Fotografía, Leonard Cohen, Literatura, Música | 1960s, 1980s, 1990s, 2000s | 3 Comentarios »
I. Un corto
Leonard, Light My Cigarette! – J. Jacob Potashnik. Poema y música de Tony Babinski. (Canadá, 1996)
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II. Una novela
Kateri Tekakwitha at the tobacconist’s:
… give me, please, a box of cigarettes / what kind of cigarettes have you? / We have excellent cigarettes / I want some tobacco for pipe / I want heavy cigarettes / I want light cigarettes / Give me a box of matches, too / I want a cigarette-case, a good lighter, cigarettes / how much do all these cost? / twenty shillings, sir / thank-you. Goot-bye
Beautiful Losers – Leonard Cohen (1966)
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Waiting for the Miracle (1992)
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III. Una entrevista
- How did you stop drinking? Did you go into a program?
- I lost my taste for it. Just like cigarettes. I lost my taste.
In a June 12, 2008 interview.
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Hallelujah (1984)
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5 septiembre 2009 | Guy Debord, Literatura, Vídeos | 1960s, 1970s | 2 Comentarios »
http://www.dailymotion.com/videox61hgsLa société du spectacle (1973) – Guy Debord
Es difícil de creer, pero yo no estaba en París en el mes de mayo de 1968. Así que mejor les hablan sobre Guy Debord unos tipos infames. Yo sólo he llegado a saber de manera francamente superficial que se le relaciona con el situacionismo, la psicogeografía y La sociedad del espectáculo, y que el vídeo incrustado más arriba viene a ser una crítica filosófica y sociopolítica (*) más que un anuncio publicitario de un estanco parisién de alta costura. Lástima.
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(*) Los espectadores no encuentran lo que desean, desean lo que encuentran. El espectáculo no doblega a los hombres hasta hacerse querer por ellos, pero muchos son recompensados por fingirlo.
20 enero 2009 | Carteles, Günter Grass, Literatura, Publicidad de tabaco | 9 Comentarios »

Un piso por debajo,
una mujer joven
da una bofetada a su hijo
cada media hora.
Por eso
he vendido el reloj
y, con los cigarrillos contados
al lado,
confío plenamente
en la severa mano
de abajo;
mi tiempo está controlado.
- Günter Grass, 1960 -
6 enero 2009 | Carteles, Hanns Heinz Ewers, Literatura, Publicidad de tabaco | 1890s, 1920s | 2 Comentarios »
El seis de enero viajamos y llegamos a la Catedral a las ocho en punto. Un amigo mío nos esperaba allí. Él pretendía acompañar a la regordeta Bertha. Su nombre era Schmitz (¿de qué otro modo podría llamarse un hombre en Colonia?), Peter Schmitz. Era perfecta para él, que sentía pasión por las mujeres grandes. Resplandecía cuando tenía algo trémulo que poder abrazar y apretar.

El seis de enero (es una pena que tenga que decir esto, en los viejos tiempos cristianos todo el mundo lo sabía, pero hoy en día incluso los que viven en el Rhein apenas lo conocen), el seis de enero es también el día de Reyes.
La inteligente Finchen miró a su alrededor y se preguntó qué pasaba. Tanta gente celebrando en la Catedral y en el Altar Mayor una serie de bombillas formando las siguientes siglas: C. M. B.
- ¿Qué significan esas letras? Preguntó suavemente.
Por cierto, ella no era del Rhein sino de la lejana California, donde la gente también es sumamente devota, pero más a las naranjas y a las películas que a los viejos edificios, los huesos y los Santos. Así que le dije que, al parecer, era un anuncio luminoso de cigarrillos.
- La “B” quiere decir Batschari, y la “M” es de Muratti o de Manoli o quizás de ambas marcas. Todas ellas hacen publicidad ofensiva. La “C” parece ser una errata. Deben haberse olvidado de hacer la rayita de una “G”, que sería por Garbaty.
Mi amigo Schmitz sonrió abiertamente, asintió y dijo:
- ¡Eso es lo que significa!
La honesta Bertha parecía iluminada por mi explicación. Pero la elegante Finchen no se creyó una palabra. Declaró además que nadie permitiría un anuncio de cigarrillos en una iglesia. Entonces se lanzó sobre un empleado de la Catedral con chaqueta roja. Este le confirmó que estaba en lo cierto y que el Arzobispo nunca permitiría tal cosa. Además, se trataba de símbolos sagrados de los Tres Reyes Magos: la “B” no significaba Batschari en absoluto, sino Balthasar; la “M” quería decir Melchior en vez de Manoli o Muratti; ¡y la “C” de ninguna manera correspondía a Garbaty, sino a Kaspar!
- Bueno, me excusé. He acertado un poco en lo de que la “C” era una errata. ¡Si hubieran puesto una auténtica “K” para el Rey Kaspar lo habría reconocido fácilmente!
Pero Finchen dijo que era una excusa estúpida, que yo era un inculto y que debería mantener la boca cerrada.
De Las cien mil vírgenes y los cuatro Reyes Magos, relato de Hanns Heinz Ewers de 1926.