No pregunte
15 octubre 2011 | Carteles, Publicidad de tabaco, Victor T. Slama | 1920s | Sin comentarios »
Victor Theodor Slama – Austria, c. 1923
- En Spotify: Cenicero-taxi – Eugenio

Victor Theodor Slama – Austria, c. 1923
- En Spotify: Cenicero-taxi – Eugenio
Un verano con Mónica – Ingmar Bergman, 1953

Johann Vincenz Cissarz – Alemania, 1908
___
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Monna Vanna – Bob Haring, 1929

Arkadii Svishchev – Rusia, c. 1928
Cuando parecía estar todo ya visto llega el constructivismo ruso a iluminar el blog con su sonrisa.
Tan ligero, tan leve, tan fácil, Marianne…

23 de abril. Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Libros, rosas y cigarrillos.
Yo también las habría imaginado así. Como en los carteles publicitarios de los encendedores Prince realizados por Kazumasa Nagai (Japón, 1974-1975). Vean más en esta galería. Yo también las habría imaginado así antes de que el futuro viniera a fastidiar.
No lo duden, es un auténtico cartel publicitario de cigarrillos Gitanes y no una burda treta del lobby antitabaco. Es obra de Makoto Saito y pertenece a la serie de encargos que se les hizo en 1990 a los más afamados cartelistas del momento para homenajear a Max Ponty, el diseñador de la enblemática gitana. Es una obra excepcional, de un potencial evocador asombroso, cuya sola visión es capaz de poner en funcionamiento la totalidad de los sentidos al unísono. Observen. Se ven, se palpan las texturas, se percibe el aroma y se oyen los fluidos. Del gusto ya no soy capaz de decir nada, que cada cual encienda su pitillo y guarde en su memoria el resultado.
___
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Fumando espero – Carlos Gardel, 1922
Corre que quiero enloquecer
de placer,
sintiendo ese calor
del humo embriagador
que acaba por prender
la llama ardiente del amor
Cientos y cientos de Gauloises fumadas en cientos y cientos de días: una tesis, algunas amigas, dos crisis hepáticas, novelas, aburrimiento. ¿Cientos y cientos de Gauloises? Siempre le sorprende descubrirse inclinado sobre lo nimio, dándole importancia a los detalles. Se acuerda de viejas corbatas que ha tirado a la basura hace diez años, del color de una estampilla del Congo Belga, orgullo de una infancia filatélica. Como si en el fondo de la memoria supiera exactamente cuántos cigarrillos ha fumado en su vida, qué gusto tenía cada uno, en qué momento lo encendió, dónde tiró la colilla. A lo mejor las cifras absurdas que a veces aparecen en sus sueños son asomos de esa implacable contabilidad. «Pero entonces Dios existe», piensa Pierre.
Las armas secretas – Julio Cortázar, 1959
___
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Les Gauloises Bleues – Yves Simon, 1973