Las once mil vírgenes y los cuatro Reyes Magos
6 enero 2009 | Carteles, Hanns Heinz Ewers, Literatura, Publicidad de tabaco | 1890s, 1920s | 2 comentarios »El seis de enero viajamos y llegamos a la Catedral a las ocho en punto. Un amigo mío nos esperaba allí. Él pretendía acompañar a la regordeta Bertha. Su nombre era Schmitz (¿de qué otro modo podría llamarse un hombre en Colonia?), Peter Schmitz. Era perfecta para él, que sentía pasión por las mujeres grandes. Resplandecía cuando tenía algo trémulo que poder abrazar y apretar.
El seis de enero (es una pena que tenga que decir esto, en los viejos tiempos cristianos todo el mundo lo sabía, pero hoy en día incluso los que viven en el Rhein apenas lo conocen), el seis de enero es también el día de Reyes.
La inteligente Finchen miró a su alrededor y se preguntó qué pasaba. Tanta gente celebrando en la Catedral y en el Altar Mayor una serie de bombillas formando las siguientes siglas: C. M. B.
- ¿Qué significan esas letras? Preguntó suavemente.
Por cierto, ella no era del Rhein sino de la lejana California, donde la gente también es sumamente devota, pero más a las naranjas y a las películas que a los viejos edificios, los huesos y los Santos. Así que le dije que, al parecer, era un anuncio luminoso de cigarrillos.
- La “B” quiere decir Batschari, y la “M” es de Muratti o de Manoli o quizás de ambas marcas. Todas ellas hacen publicidad ofensiva. La “C” parece ser una errata. Deben haberse olvidado de hacer la rayita de una “G”, que sería por Garbaty.
Mi amigo Schmitz sonrió abiertamente, asintió y dijo:
- ¡Eso es lo que significa!
La honesta Bertha parecía iluminada por mi explicación. Pero la elegante Finchen no se creyó una palabra. Declaró además que nadie permitiría un anuncio de cigarrillos en una iglesia. Entonces se lanzó sobre un empleado de la Catedral con chaqueta roja. Este le confirmó que estaba en lo cierto y que el Arzobispo nunca permitiría tal cosa. Además, se trataba de símbolos sagrados de los Tres Reyes Magos: la “B” no significaba Batschari en absoluto, sino Balthasar; la “M” quería decir Melchior en vez de Manoli o Muratti; ¡y la “C” de ninguna manera correspondía a Garbaty, sino a Kaspar!
- Bueno, me excusé. He acertado un poco en lo de que la “C” era una errata. ¡Si hubieran puesto una auténtica “K” para el Rey Kaspar lo habría reconocido fácilmente!
Pero Finchen dijo que era una excusa estúpida, que yo era un inculto y que debería mantener la boca cerrada.
De Las cien mil vírgenes y los cuatro Reyes Magos, relato de Hanns Heinz Ewers de 1926.
Erratas más, erratas menos… cualquiera escribe 89 mil vírgenes extras (habrá tantas???) … las excusas son las que al final gustan más ;)
Esto… ¿cuando dices “cualquiera” te refieres a mí?
Sí, bueno, no es lo que parece. Era una pequeña trampa para ver si mis cien mil lectores me leen los posts hasta el final. Gracias por hacerlo tú, me has emocionado.
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