Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Localizaciones: Dentro de la nevera. Detrás de la tele entre las plumas del periquito. Sobre la casa de la abuela. Las ramas de los árboles. La jaula del sapo. Cabezas perrunas del Doggie Diner. El fondo del mar. En lo alto de un poste de teléfonos. Una de las ruedas delanteras de un coche. Fango verde. Otra dimensión. In the Flavour Country. Y algún otro lugar potencialmente habitado por paquetes de tabaco y de complicada transcripción para una no californiana.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
No es verdad. El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en relatos. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo: “No hay nada más que ver”, sabía que no era así. El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Antes de ser director de cine, Dennis Hopper fue fotógrafo. Y antes de ser fotógrafo, caminaría por las calles de Nueva York enmarcando las imágenes con las manos. Probablemente conocen a Hopper por sus papeles de mirada huraña, desde el biker de Easy Rider al terrorista de Speed, pero siempre ha tenido una faceta oculta como excelente artista visual. No sólo “excelente para ser un actor”: hace perspicaces, preciosas fotografías. ¿Pensaban que la cámara colgada de su cuello en Apocalypse Now era sólo un adorno? En las próximas décadas debería ser recordado como artista tanto como intérprete.